Nos hemos citado en un punto secreto del pueblo justo al erse de noche… con el “enterrador”. Vamos hacia el cementerio, a la hora fijada, el “enterrador” aparece y, sin mediar palabra, nos recibe silosamente, de amaatotis, mientras prepara una osa para enterrar ausellados.
Cuando lleguemos, alertes para que no nos descubra ninú, el “enterrador” nos cuenta su historia y que, gracias a su secreto sistema de identificación, podremos despedirnos de nuestros muertos, que nos han dejado abruptamente, víctimas de la injusticia.
Será nuestro momento de introspección y de interacción con nuestros seres más queridos desaparecidos, donde conectaremos con todos ellos.